Los prejuicios son como escalas obligatorias del pensamiento. En la mayoría de los casos, aterrizamos nuestras precarias definiciones en ellos antes de siquiera sobrevolar la verdadera pista que queremos abordar. Miguel Ángel Chacón, preparador físico de Atlético, tiene el pelo largo y dispara varias conjeturas que nunca alcanzarían el vuelo necesario para llegar a la verdad de su look. No es cuestión de vida o muerte, pero su aspecto juvenil combinado con la dureza y lo estricto de su modo de ser en su trabajo despegan del piso cierta curiosidad. Y para evitar ser un pasajero más de los lugares comunes, se lo consultamos a él, junto a otros temas.

"Yo lo uso como un estilo de vida, no como una moda. Desde hace 15 años que tengo el pelo largo. Es que en el colegio al que iba me molestaban tanto las reglas sobre ese tema... El pelo no debía tocar el cuello de la camisa, por ejemplo. Entonces cuando salí de ahí, a los 17, me dije: ?quiero libertad con el pelo?, y me lo dejé", cuenta sin problemas el hombre, que nació en Fray Luis Beltrán, Mendoza. "Incluso llegué a tenerlo mucho más largo y hasta más corto también", agrega.

La primera parada de las hipótesis al verlo salir del vestuario es que al "profe" le gusta la música pesada. O sea, un pupilo del heavy metal en las filas "decanas"... Error. "No soy fanático de la música. Me gusta el rock, obviamente, pero no voy a recitales ni nada de eso", confiesa, mientras tira a la tribuna la teoría inicial. La segunda apuntaba más al relax, la paz y la indiferencia del hippismo... ¿No? No. Strike dos. "No me considero un hippie, todo lo contrario. Respeto cualquier calidad y estilo de vida, pero sólo me puedo relacionar a ese estilo de vida por la forma que tengo el pelo, nada más", aclara.

Y Chacón es menos hippie aún si nos ponemos a pensar lo estricto que resulta ser en las pretemporadas como la que Atlético realizó a mediados de enero en Salta. "Hay una frase que me marcó: ?uno entrena como juega y la verdad que mi estilo de entrenamiento es duro. Los mismos jugadores lo dicen, pero por suerte siempre me encontré con grupos eficaces. Igual, siempre trato de perfeccionarme y estudiar hasta las últimas tendencias en preparación y ver si se pueden aplicar", advierte el integrante del cuerpo técnico de Juan Manuel Llop y Jorge Gabrich.

?Chocho?, que es pelado, ¿no te dice nada del pelo? "¡No! Llop tiene una personalidad tan especial... Puedo tener o no pelo; a él no le importa, así como tampoco mi manera de vestir", dice.

El prejuicio apareció en Chile y en Ecuador, sus ex lugares de trabajo, pero de manera risueña. "La gente se sorprendía al verme. A veces llego a los clubes y la primera vez piensan que soy el refuerzo. Me pasa mucho cuando trabajo afuera", revela Chacón y, aunque es tentado por el cronista para aprovecharse de una de esas confusiones y vivir la vida del otro lado, no lo acepta. "El argentino siempre soñó con ser jugador de fútbol, sea oficinista, periodista, médico, etcétera. Yo también lo tuve, pero cuando era chico y el sueño quedó allí. Cuando salí del secundario ya sabía qué quería ser. En primer año de educación física ya estaba trabajando en fútbol, en un plantel joven", comentó.

El recuerdo de su pueblo lo desestructura. "Ese es mi lugar en el mundo, en el que yo eligiría estar siempre. Generalmente estoy 15 días y vuelvo a la rutina", apunta.

Al último, Miguel demuestra que no está aferrado a nada más que a su trabajo, su lugar de origen y los suyos. "En algún momento me cortaré el pelo". Y allí quizás todo cambie, menos su definición sobre sí mismo: "soy un tipo laburador, que está en esto hace 13 años". Fin.